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14
05
2019
la sufragista que practica jiu jitsu

El origen de la defensa personal femenina.

Las clases de defensa personal femenina son vistas como un fenómeno reciente e incluso mucha gente lo ha considerado una especie de moda (el culto al cuerpo en la sociedad estadounidense, donde más se realiza esta práctica). Sin embargo, la defensa personal femenina tiene una historia muchísimo más larga cuyo comienzo entronca con la defensa de los derechos civiles por parte de la mujer, más concretamente con el movimiento sufragista, el primer movimiento considerado plenamente feminista, de principios del Siglo XX que fue el comienzo de esta lucha que dura hasta hoy en día.

«Las mujeres pagan y $25 por lecciones de boxeo en Nueva York,” Tacoma Times, 8 Marzo, 1915

En el EEUU de comienzos de siglo había una obsesión con el cuidado físico del cuerpo mediante la práctica deportiva y la práctica del “boxeo” estaba considerado como la forma propicia para moldear tanto el carácter como el cuerpo de los auténticos hombres. Al mismo tiempo el boxeo se convirtió en una práctica deportiva muy atractiva para una nueva generación de jóvenes mujeres y colegialas que defendían el papel activista de la mujer en la sociedad y la política encontraron en el boxeo una forma de ejercitarse y de aprender a defenderse contra las agresiones que sufrían por defender sus convicciones.

En aquella época de principios de siglo la gente así todo opinaba que esto “masculinizaría” a las mujeres y satirizaban con la idea de que los beneficios para la salud de las mujeres que practicaban el boxeo eran “calmar el mal temperamento” o “curar el histerismo femenino”.

Con la intensa industrialización y creciente masificación de las ciudades hubo un crecimiento de la exposición de la mujer en la vida pública, tanto en el sector de la educación, como en el industrial y sobretodo en los ambientes de ocio y artísticos. Tradicionalmente las calles de las grandes ciudades siempre habían sido un espacio enteramente masculino y ahora las mujeres ocupaban el lugar público que las correspondía y aprovechaban para demandar sus derechos. Debido a la mentalidad masculina del momento esto provocó que las calles se llenaran de “acosadores” que perseguían y acosaban a las mujeres con gestos sexuales obscenos en plena calle” y con ello se incrementó la exposición en la prensa de artículos narrando las numerosas y terribles agresiones sexuales que estas sufrían, llegando incluso a ocupar el 60% del contenido de publicaciones regulares como el “Chicago Tribune”. Esto hizo que el movimiento femenino a lo largo de todo EEUU se empezase a preocupar por la situación al ver que la ayuda policial era prácticamente inviable en caso de ser agredidas.

 

La mentalidad de la mujer de la época cambió, al darse cuenta que su educación que se basaba en que el “hombre era su único protector” era errónea adoptando la idea de que la mujer no solo podía defenderse a sí misma, sino que además tenía el derecho de hacerlo. El entrenamiento en defensa personal empezó a ser de gran valor para las mujeres que afrontaban su entrenamiento con gran determinación y entrega.

 

Anuncio de Jiu-Jitsu, Cosmopolitan, Junio–Noviembre1910

En ese mismo momento la cultura americana estaba fascinada por la japonesa y había mucho interés por el arte marcial del Jiu-Jitsu, tanto que el propio presidente Roosevelt propuso que el ejército se instruyera en este arte marcial, pero las voces críticas defendían la lucha libre y el boxeo como artes de lucha más masculinas y superiores y consideraban el Jiu-Jitsu como un arte de lucha “frágil y femenino”.

Esto permitió que los instructores pudieran ser contratados sin perder prestigio por mujeres de clase media y clase alta que podían permitirse sus clases privadas en sus propios hogares, y estas mismas mujeres empezaron a propagar entre las demás este arte japonés, surgiendo así lo que podemos considerar como “la defensa personal femenina”.

Mientras tanto las sufragistas en Inglaterra se enfrentaban a una terrible brutalidad policial y agresiones físicas continuas de grupos anti sufragistas. El entrenamiento de jiu-jitsu pasó entonces a ser una necesidad con un gran significado político para estas sufragistas en Reino Unido que prácticamente impusieron su entrenamiento a sus miembros no solo como una forma de entrenamiento físico sino también como un avance social e intelectual al romper los moldes establecidos del “comportamiento femenino aceptable” y descubrir a ellas mismas y al resto de la sociedad la gran fuerza física que posee la mujer.

 

El resto de la sociedad se había dado cuenta que el pensamiento del “hombre como único protector de la mujer era totalmente erróneo”. Se había demostrado que no solo las mujeres sufrían agresiones de desconocidos si no que lo más habitual era que las sufrieran por sus propios conocidos y esposos en sus propios hogares, se reconocía al fin que existía una violencia hacia la mujer en todos los ámbitos de la sociedad y que esto era moralmente inaceptable y tenía que cambiarse. La única forma de hacerlo era empezar a ceder el lugar en la sociedad y todos sus derechos a las mujeres, ya uq habían demostrado que su fuerza y espíritu de lucha no solo las igualaba a los hombres, sino que incluso podían ser más fuertes si la ocasión se lo exigía. El derecho a la autodefensa de la mujer fue la gran inspiración desconocida que permitió a estas sufragistas conseguir sus objetivos.

 

En Combat Krav Magá Evolution Barcelona siempre recomendamos a las mujeres realizar cursos de defensa personal e invitamos a que tomen unas clases de krav magá de forma gratuita con nosotros para que descubran su gran fortaleza física y como simples conceptos de defensa personal la pueden ayudar para evitar agresiones antes de que estas se produzcan.

 

Comment
2
Gerard

Tienes toda la razón. Todas las mujeres deberían, al menos, conocer lo más básico de alguna técnica de defensa personal. Y si es Krav Maga mejor.

fightadmin

Coincido totalmente contigo

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